Bodegón artístico con iluminación tenue y composición minimalista

Por qué hago bodegones

Por qué hago bodegones: crear en lugar de buscar

Quien visite esta web probablemente se dará cuenta de que gran parte de mi trabajo gira alrededor de los bodegones y la fotografía conceptual. Es algo que llama la atención porque, como la mayoría de los fotógrafos, durante años he fotografiado prácticamente de todo: paisajes, viajes, escenas cotidianas y personas. Por qué hago bodegones en lugar de centrarme en otras disciplinas, la respuesta es simple: prefiero construir mis propias realidades cotidianas y texturas antes que salir a buscarlas.

Entonces, ¿por qué terminar centrándome en algo aparentemente tan simple como hacer fotos de cosas?

Encontrar una fotografía o construirla

Hay fotografías que están ahí fuera, esperando a ser descubiertas.

En la fotografía de calle, en el paisaje o incluso en el reportaje, necesitas tener buen ojo y saber aislar la imagen de su entorno. Reconocer una composición interesante dentro del caos visual que te rodea, anticipar un instante concreto, aprovechar una luz que no va a repetirse. Para eso hace falta tener la mirada entrenada.

En cierto modo, esas fotografías se encuentran.

Los bodegones funcionan de manera diferente. En lugar de descubrir una imagen, la construimos. Como ocurre en toda la tradición de la fotografía de bodegon, elegimos los objetos, decidimos cómo se relacionan entre sí, seleccionamos el fondo, las texturas, la iluminación y cada pequeño detalle que aparece dentro del encuadre. La fotografía no surge de lo que encontramos delante de nosotros, sino de una idea previa que intentamos representar.

El control (y la responsabilidad que conlleva)

En los bodegones, el control de la escena lo tenemos nosotros.

No dependemos de que aparezca una nube en el momento adecuado, de que alguien pase por el lugar correcto o de que ese amanecer dure unos minutos.

Nosotros podemos analizar la escena con calma, mover los objetos, pensar en la iluminación más adecuada, incluso probarlo todo y repetir la fotografía ese u otro día.

Esto es una ventaja enorme, pero también implica una responsabilidad total. No podemos echarle la culpa a nadie de los errores.

Si una sombra distrae, si aparecen reflejos poco atractivos o si la composición no funciona, no hay excusas posibles. Cada decisión la tomamos nosotros y no son pocas. De esta manera, cuando todo está bajo control, los errores también lo están.

Lo que me hizo quedarme con el bodegón

A veces busco plantear una idea o una reflexión; otras, simplemente crear una imagen hermosa que provoque una pausa en quien la mira. No se trata tanto del objeto en sí como de lo que puede llegar a sugerir.

Para mí, hacer bodegones me permite construir mis ideas en lugar de salir a buscarlas.

Muchas de mis fotografías nacen lejos de la cámara: mientras leo, trabajo, paseo o hago cualquier cosa cotidiana. Cuando aparece una idea, puedo llevarla al estudio improvisado que tengo en casa y empezar a construirla. No necesito esperar a encontrar la escena adecuada, puedo crearla.

Además está el tema logístico, que valoro mucho. Los bodegones no requieren un gran estudio ni equipo complicado. En mi caso, una cámara que dispare en manual, un buen objetivo y una linterna o un foco pequeño suelen bastar. Todo está en casa, a mano, listo para cuando llega la inspiración.

Curiosamente, la dificultad casi nunca está en el equipo. Los verdaderos protagonistas son los objetos. Al principio utilizas lo que tienes por casa, pero pronto descubres que algunos objetos tienen personalidad y otros pasan desapercibidos ante la cámara. Encontrar esos objetos capaces de sostener una imagen acaba siendo parte del proceso creativo.

Estos dos factores —poder construir mis ideas y lo cómodo que resulta trabajar en casa— han hecho que la mayor parte de mi trabajo se centre en los bodegones. Sigo llevando una cámara pequeña cuando viajo, y también el móvil para momentos más personales, pero cuando quiero materializar una idea propia, casi siempre termino volviendo al bodegón.

¿Y tú? ¿Prefieres salir a buscar fotografías o disfrutas construyéndolas desde cero?

Si quieres conocer más sobre este proceso, te invito a ver mis series de fotografía artística

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *