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Por qué comparto mi trabajo en esta web

Para mí, hacer fotografías tiene dos etapas en las que disfruto, y por eso empiezo este blog de fotografia artística: La primera es la creación de las fotografías, y la segunda, poder mostrarlas, compartir mis fotografías.

El proceso ya tiene sentido por sí solo

Hay algo en el propio proceso de hacer un bodegón que ya me resulta satisfactorio de por sí: pensar la idea, buscar los objetos, montar la escena, jugar con la luz. Ese proceso no necesita audiencia para tener sentido, y probablemente seguiría haciéndolo aunque nadie lo viera nunca.

Pero sería mentira decir que compartirlo no cambia algo.

Durante mucho tiempo he estado haciendo fotografías y guardándolas en mi disco duro, pero siempre faltaba algo del proceso. Tenía carpetas enteras con años de bodegones que solo había visto yo. Sabía que muchas de esas fotografías estaban bien, pero se quedaban ahí guardadas, sin cumplir del todo su función. ¿Tiene sentido crear algo y no compartirlo?

Lo que cambia al compartir

Mostrar mi trabajo me obliga a ser más exigente conmigo mismo. Cuando sé que una fotografía va a salir de mi ordenador y va a llegar a otras personas, la miro de otra manera: más crítica, más atenta a los detalles que en privado quizá dejaría pasar.

Compartir también es lo que me anima a seguir. Ver que una imagen le llama la atención a alguien, que despierta una reacción o una pregunta, es parte de lo que me empuja a montar el siguiente bodegón. Las reacciones de los visitantes, los consejos, las críticas, las preguntas… hacen que todo el proceso sea mucho más interesante que solo hacer las fotografías.

Los límites de las redes sociales

En un principio me centré más en las redes sociales, pero estas imponen sus propias reglas: tienen sus algoritmos y no siempre favorecen el proceso de quienes hacemos este tipo de fotografía. En Instagram, por ejemplo, una fotografía se ve pequeña, comprimida y rodeada de otras publicaciones que compiten por la atención. Es difícil que alguien se pare a mirarla con calma, y casi imposible explicar en un pie de foto por qué la hice o qué hay detrás.

Es muy importante poder presentar cada trabajo a un gran número de personas en todo el mundo, pero echo en falta que ese proceso tenga más calidad: poder mostrar las fotografías en un tamaño mayor, poder explicar mi trabajo, poder compartir con los interesados esta manera de transmitir ideas.

Por qué abro este blog

Y con todo esto ha aparecido otra parte del proceso muy gratificante: me gusta pensar que mi trabajo puede resultar útil o inspirador para alguien que también sienta curiosidad por este tipo de fotografía. Igual que yo he aprendido mirando el trabajo de otros, me gustaría que esta web pudiera aportar algo parecido a quien la visite.

No busco solo mostrar fotos terminadas. Por eso he decidido abrir este espacio de blog: para contar también el proceso, las ideas que no funcionan, los referentes que me inspiran, el material que utilizo, los errores que cometo por el camino.

Creo que eso hace que el trabajo se entienda mejor, y también que resulte más cercano. Poco a poco, esta página se irá llenando de esas piezas: procesos, dudas y aprendizajes que normalmente se quedan fuera de la fotografía final. Si te interesa este tipo de fotografía, este es un buen sitio para quedarte un rato. Y si te apetece contarme tu propia experiencia, sea como fotógrafo o simplemente como alguien a quien le gusta mirar fotografías, puedes hacerlo en los comentarios o escribirme en Instagram.

Aquí sí hay sitio para todo eso.